domingo, 1 de febrero de 2009

Más sombra que anécdota

Close your eyes
clear your heart...
cut the cord

Hay cosas que simplemente no deberían de hacerse. No. Una de ellas es dejar acapararse por la soledad y llamar a un ex esperando palabras transparentes, llenas de amor, de nostalgia por el pasado, palabras que narren una vida que dejó de tener sentido desde que te fuiste. En el mejor de los casos (y este era el mio) esperas que la llamada esté llena de palabras sucias, de sexo ardiente, de fantasías eróticas que espanten a la misma Mesalina. Y es que pienso, no es que yo no sea capaz de fabricarlas por mí misma, pero si no puedo tener otro cuerpo conmigo, por lo menos puedo conseguir algún invitado de fin de semana al otro lado de la línea, porque la voz en off de mi mini-mundo-porno me pidió un día de descanso.
Por supuesto le llamé. Sé de memoria que clase de cosas podrían llevarnos al sexo telefónico. Estaba lista, emocionada y dispuesta. Las palabras comenzaban a derretir la nieve de mi balcón y la escarcha de mis labios. En fin, no sabía que iba más rápido, si los latidos de mi corazón o la ansiedad de mis dedos. Sus narraciones siempre fueron extraordinarias, nunca repite escenarios, caricias o situaciones. Es un profesional de las letras. En esta ocasión decidió integrar a una chica en la historia, a una que no conozco personalmente, solo sé que tiene diecinueve, que tiene unas piernas que le encantan, la piel más suave del mundo, “manos de pájaro” y que después de los orgasmos parece “un charco de luz sobre las sábanas”. Me detuve en seco (bueno, en húmedo, pero me detuve). Dejé de participar en su monólogo y él ni siquiera lo notó. Hacía poco más de diez minutos que yo no aparecía en este cuento (que llevaba trece minutos) y parece que hace más de varios meses que yo no aparezco ni en sus recuerdos. Lo único que quería era un poco de pornografía telefónica y a cambio no sólo me borran de la narración de un plumazo sino que me doy cuenta de que soy la única escucha de una historia de amor: la suya, la nueva, la que está estrenando, la que hizo que le brillara la voz cuando me contesto. Me sentí indignada, llamé de larga distancia buscando una sucia narración y me dan una novela rosa, llena de amor, un verdadero fraude.
Cuando salió de sus recuerdos y me pregunto qué era lo que estaba pasando, le dije: Estropeaste la rutina, estas enamorado. No contestó nada, siempre fue una maraña de acertijos a la que hay que dedicarle más de una hora para que diga, simplemente, sí o no. Después de un rato descubrí que sí, que lo está intentando, que es un hombre que “ha madurado” y que quiere una relación en la que no cometa los mismos errores que en el pasado, “ella si merece que la trate bien”. Me acomodé la ropa y me despedí rápido, sin explicaciones, tratando de ser más sombra que anécdota en su domingo. Estuve triste un rato, solté unas cuantas lagrimitas y es que, perdón el drama pero… caray! qué suerte tiene para las mujeres jóvenes desde hace tres años, qué suerte tiene para que lo quieran tanto, desde todas, desde mi, desde siempre, qué mala idea haberle marcado. Y no por la idea del sexo, sino porque no pude evitar llamarle…simplemente, porque no puedo cerrar los ojos, limpiar el corazón y cortar el lazo. Simplemente, porque yo no tengo mi propio protagonista y mis antiguas estrellas ya tienen trabajo en otras historias. De amor, por cierto.

6 comentarios:

Lilith dijo...

Ya tendras tu propia historia nueva con nuevas estrellas.
Un beso.

Mariposa Tecknicolor dijo...

Yo quisiera seguir siendo como tu, a veces. Seguir sin cortar lazos...

Otra vez me has cautivado y me tuviste al filo de mi sillita de trabajo.
Pienso que hay llamadas que siempre deben hacerse. No te arrepientas. Hay cosas que igual sucederán, si yo te contara...

Ánimo copo! y bien por esas lagrimitas. Comenzaré a preocuparme cuando no puedas llorarlas.

xoxoxo

p.d. creo saber quién es, ¿dicienueve años y le encantan sus piernas...?

sami, pagando el precio... dijo...

Querida Madame Copo, creo y estoy convencida de que ha sido la mejor llamada que podías hacer...
No puedes encontrar un nuevo amor, si tu corazón esta atado al pasado.
Te contare que yo conocí a mi esposo cuando aun estaba con mi anterior pareja y ni bola le di. 6 meses después de cortar con mi pareja, me volvieron a presentar a mi esposo y cuando lo vi me enamore al instante ya que mis ojos y mi corazón no tenían mas ataduras, lo vi como el hombre mas maravilloso de esta tierra y lo es, ya hace 18 años que estamos juntos.

Te dejo un abrazo de osa, igual de enamorada que hace 18 años

El escupidor de palabras dijo...

Waaa! me senti identificado, pero la cuestion es que yo no tengo el valor de hablar, me da miedo, no puedo ni si quiera oprimir el primer numero de su telefono, me tiemblan los dedos y mejor cuelgo, me acuesto y repaso los momentos mas intensos, como si estuviera ahi, me quito el antojo con imagenes sucias en mi cabeza, que al final solamente me dan mas hambre y me ponen enfrente del telefono para volver a colgar... apesta el estar solo, apesta el tener en quien pensar, apesta la dependencia, apesta la soledad jajaja todooooo apesta!! pero luego se pone mejor, esperemos!
Me encanto la frase "Un charco de luz sobre las sábanas".
P.D. mereces que te traten bien ;)

dispersa dijo...

...un bajón, se me acurrucó el corazón.
La única LUZ en esta historia del post,SOS VOS,y nada de charcos,seras para alguién ""todos"" los océanos.

yo también te extraño.

joselop44 dijo...

Me ha gustado mucho como te expresas. Y me uno a la opinión de sami...pagando el precio, te viene bien para romper con el definitivamente y abrir nuevas puertas.