domingo, 17 de mayo de 2009

Al maestro de español, siempre con cariño

Tenía trece años, un pupitre en la escuela secundaria diurna Agustín Yánez y un cuaderno que escondía en la contraportada la foto de Michael J. Fox vestido como Marty McFly en Volver al Futuro. En casa me gustaba ver la lucha libre los domingos por la noche, esconderme en un rincón para escuchar música en mi grabadora y ver Robotech a las cuatro de la tarde de lunes a viernes. En la escuela me dedicaba a escribir poemas malos, a pasar recados de amor y a soñar.
El maestro de Español tenía una paciencia infinita, los ojos verdes, la piel morena y la cara delgadísima igual que el cuerpo. Su sonrisa era una línea muy fina, como un horizonte entre la nariz y la barbilla. No era guapo, y sin embargo, yo me enamoré de él gracias a un complot entre su voz y Pablo Neruda. Recuerdo el momento exacto. Yo estaba haciendo círculos en mi cuaderno, de esos que se convierten en caras y luego les salen patas, brazos y antenas. El tema de estudio para ese día era poesía. Pese a que a mí me gustaba pensar que creaba literatura, estaba apática… ni modo, la adolescencia y sus misterios. “Puedo escribir los versos más tristes esta noche” comenzó a recitar el profesor Mejía. En ese momento mis ojos se estamparon en su cara y no dejé de verlo ni ese día ni los siguientes meses del año escolar.
Con mi felicidad infinita recién estrenada, me dediqué a pregonar mi amor por el profesor entre mis amigas, ellas, con sus caras llenas de sonrisas cómplices, me seguían el juego y me ayudaban a imaginar que yo tenía diez años más y lo conocía en algún otro escenario, siempre la historia era emocionante y llena de romance. Cuando el profesor estaba cerca estallábamos en carcajadas y nos dedicábamos a murmurar. Por supuesto que se dio cuenta que la niña más bajita del Tercero “C” lo amaba como nunca había a amado a ningún otro. Bueno, quizá como a Michael J. Fox, un poquito, pero más real. El último día de clases le escribí una carta como de dos páginas en la que le explicaba que él era lo mejor que me había pasado en la vida (hoy me enternece el drama que le imprimía a las palabras nunca y vida a los trece, tenía tanto por aprender).
Para la fiesta de fin de cursos me puse un vestido rosa pálido y mi madrastra me saboteó el peinado. Así que no me veía como quería. Al final no me importó. Estuve bailando toda la noche con el chico más raro del grupo (si, ese de lentes de fondo de botella, el que dice chistes malos, con el pelo extraño) que además era uno de mis mejores amigos y muy divertido. Después de un vals al que le imprimimos pasos de polka el profesor Mejía me invitó a bailar algunas canciones. Ahora que lo pienso suena tonto, pero no se me había ocurrido que él estaría allí. Las horas volaron, llegaron las once de la noche y me tenía que ir. El profesor me llevó hasta la puerta y me dejó en el coche de papá. Lloré porque pensé que no lo iba a ver nunca, lloré mucho.
El tiempo pasó y el siempre fue mi maestro favorito. Le debo pilas y pilas de datos que estudié y me aprendí sólo para quedar bien en su clase. Pero cuando era joven el amor se me curaba rápido. El beisbolista me regaló una dosis de nuevas vivencias que rápidamente colocaron al profesor en algún rincón de la memoria. El viernes pasado se celebró el día del maestro y por eso me acordé de él. La última vez que lo vi yo estaba regresando de una fiesta de la universidad, eran cerca de las diez de la mañana y aún traía algunas cervezas encima. Chonita y yo veníamos haciendo la rigurosa relatoría de la noche y estábamos planeando qué desayunar. Ya no traemos dinero, pensé. Cuando lleguemos a mi casa preparamos algo. Pasamos frente a un restaurante y nos dieron más ganas de comer. Como siempre he sido muy tonta, le dije: quién fuera uno de esos que tienen dinero para desayunar ahorita y no se lo gastaron en cervezas, me quedaré viendo fijamente a sus platos nada más para que se sientan mal. Y Chonita se moría de risa, qué buenas épocas cuando las desveladas no nos hacían nada. Pero no pude ver el plato de nadie porque al otro lado de la ventana estaban sus ojos tratando de reconocerme. Me dio vergüenza y corrí unos metros hasta que el rastro verde de su mirada no pudo alcanzarme. Chonita corrió tras de mi y cuando pude respirar de nuevo le conté la misma historia que hoy les platico. Ya no tenía el valor de años atrás y no pude saludarlo desde el otro lado del cristal. Qué bueno que a los trece pensaba que el mundo se me iba a acabar al otro día y le dije en esa carta que le agradecía hasta el infinito que me hubiera enseñado poesía y gramática, que me hubiera preparado para el concurso de oratoria que gané en la primera ronda, que me hubiera consolado cuando perdí la segunda etapa, que me hiciera sonreír lunes, miércoles y viernes de 9 a 9.45.
Donde quiera que esté profesor Gilberto, le digo, parafraseando al Neruda que usted me presentó, que ya no lo quiero, es cierto. Pero cuánto lo quise. Cómo no haber amado sus verdes ojos fijos.

16 comentarios:

Edu dijo...

Bella historia de profesores y ojos verdes. Pero aprovechando esto, te cuento, por aportar algun dato. Oficialmente español es la lengua castellana, pero existen otras dos lenguas cooficiales del estado español, el catalan y el euskera. Luego tambien estan como lenguas existentes en el pais, el bable y galego.
Un Saludo a toronto para ti amiga.

Bismark Estrada dijo...

Tus narraciones son excelentes.

La neta que sabes como crear la atmosfera, a mi me gusto muchisimo este relato.

A veces un profesor puede inspirarnos a ser mejores, a veces pueden hacer lo contrario, pero sin duda, creo que si ese profesor pudiera leer cualquiera de tus post's seguro que se sentiria muy orgulloso de ti.

Un abrazo

Mariposa Tecknicolor dijo...

Aplaudo de pie, brindo y me quito el sombrero.

Eres la maestra de maestras, ¡qué bárbara!

Benditos trece años, concursos de oratoria, poesía, Neruda y formación gramatical; relatorías de noche, fiestas de mañana, ojos verdes y sonrisas finas.

Bendita tu, y las historias de tu vida.

Gracias por hacerme irme a dormir con un buen sabor de boca.
Me hiciste reír mucho. Me da mucha alegría que seamos amigas.

xoxox
tqm

Mariposa Tecknicolor dijo...

hola otra vez. deje mensajito para ti en lo de kitsch de lilith. Besos y abrazos.

la china.

Xavier dijo...

Llego aquí desde el blog de mi amigo El Peregrino (justo estoy en su computadora). Qué bello es lo que escribes. Es grato leer esto cuando se trata de nuestro primer contacto.
Qué bueno también saber que eres de Méjico. He estado por esos lados (Peregrino lo dijo en su post Recuerdos de Antioquia). Muy monas las plazas y callejuelas.
Saludos desde Bogotá.

chevalier de lèvres impures dijo...

Además de tener ojos verdes tiene la surte de decir que alguien como tú lo amó.

Lilith dijo...

Me encanto tu historia y sobre todo como la contaste. Mmmm bendita adolescencia que nos anima a hacer muchas cosas. Felicidades por tus logros escolares, seguramente ese maestro de ojos verdes te recuerda con mucho cariño. Eres genial.
xoxoxo

Mariposa Tecknicolor dijo...

Afortunada yo, que encontré un tesoro cuando te conocí.

Tu último comentario me hizo llorar de felicidad.

Gracias por estar aqui, a pesar de la distancia.
Gracias por ser mi amiga.

Te quiero mucho.

Lilith dijo...

Pasando a dejar abrazos de fin de semana. Espero el jalon de fin de cursos no te tenga muy vuelta loca.
Besos!!

La sonrisa de Hiperión dijo...

Bonito blog el tuyo.
Saludos!

Brida dijo...

Me encanta la forma

en la que escribes.

De verdad (:

Lindo el relato, no

se lo que se siente,

nunca me he enamorado

de un profesor, pero

despues de leerte ahora

puedo darme una idea (:

Saludos.

Brida dijo...

Woow, me siento honrada

por tener no solo uno,

sino 2 comentarios tuyos,

muchas gracias por leerme!

Los, por ahora, 3 cortos

relatos son cosas que me

han pasado en ese mismo dia.

El blog ha sido, para mi

una especie de diario, por

lo que todo lo que escribo

esta pasando. Es un poco

complicado, estoy en una

especie de confusion amorosa.

Ya sabes, las que les pasan

a todo adolescente, como yo (:

De nuevo gracias por leerme

y comentar.

Saludos!

Lilith dijo...

Pues si Mariposa se apunta yo tambien, digo estoy asumiendo que si vienen por estos lares me dejarian invitarles una cazuelita o una michelada, o una torta ahogada de perdida.
Besos!!

Lilith dijo...

Gracias por la visita y por la felicitacion =0P
Feliz Fin de Semana!!!
xoxoxo

Lilith dijo...

Hola!!!
Espero que para cuando recibas este abrazo ya estes en tierras mexicanas saboreando unos deliciosos tacos (o la fritanga de tu preferencia)
xoxoxo

Brida dijo...

Espero con ansia el

siguiente escrito,

gracias por los comentarios.

(: